Llegamos a Badalona un pelín cansados después de conocer los encantos nocturnos de su vecina condal. Salimos del metro y aprovechamos para comer en menos de una hora en un bar de chinos. En la tele un documental de La 2 sobre los estorninos. En una de las mesas un señor bastante glotón que debía ser un asiduo. El sueño no se combate fácilmente con estos paisajes.Una vez llegados nuestros bocadillos la cosa empezó a mejorar. Ya se oteaban las primeras camisetas, banderas e incluso algunas jarrotas de cerveza para ir estirando. El cansancio ya se notaba menos. Era día de partido: DKV Joventut-Lagun Aro San Sebastián. Dos equipos metidos de lleno en la lucha por jugar uno de los torneos más ricos del año: la Copa del Rey.
Del bar al Olímpic. Lugar para entendidos. Nos ponemos a la cola entre samarretas vedinegras. Entre conversaciones de baloncesto. Entre catalán y castellano bajo una convivencia lingüística tan guapa que me demuestra lo feos que son nuestros políticos. Afortunadamente aquello no era un mítin y los dirigentes se llamaban Pepu Hernández y Pablo Laso.
Comienza el partido con dominio de los vascos. Javier Salgado se ha convertido en una máquina digna de ver y el resto del equipo sigue su pauta. Con David Doblas haciéndose fuerte abajo y un Andy Panko que debería fichar por un grande, se fueron al descanso ganando y gustando. Su fluidez ofensiva les permitía incluso tocársela en defensa.
La afición no había despertado todavía y el ambiente estaba un poco frío. A la espera de que sus jugadores espabilaran y se entendieran. Yo aproveché para sorprenderme con la variada y numerosa colección de títulos que ha conseguido La Penya desde comienzos del XX. También para ojear las camisetas retiradas. Josep María Margall, Rafa Jofresa y Jordi Villacampa. Este último es el actual presidente y se sienta justo en frente de su homenaje. Bonito debe ser poder verlo cada dos semanas.
Y desde esa misma butaca comprobó la reacción de sus nenés. Pepu decidió dar más minutos a Josep Franch en detrimento de Robinson y eso le moló al resto. El nuevo playmaker de Badalona tiene una pinta muy sabrosa y gracias a él comenzaron a jugar con la lógica de un buen base. El pabellón parece haber encontrado un nuevo referente.
English estuvo descomunal fabricándose todo tipo de tiros. Hosley aportó en rebote y anotación. Mcdonald terminó por ganarle la partida a Koné. Todo ello unido a una presión más que aceptable en las líneas de pase defensivas permitió al Joventut remontar y matar el partido gracias a otra maravilla fundamentada de English. El canadiense metió una suspensión que les ponía dos arriba a falta de dos segundos. Lo inetntó Panko a la media vuelta después del tiempo muerto pero fue demasiado forzado.
Explotó el Olímpic y acabamos gritando Força Penya y aplaudiendo el espectáculo antes de salir a la calle. Plácidamente nos volvimos a Barcelona con una sensación: Badalona siempre será un buen sitio para hablar de basket.
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