Estaba yo el pasado viernes tomando una Cola con unas gotas de whiskey en un bar agradable de Madrid. Allí, rodeado de buena compañía, me decía uno de los contertulios que Ettore Messina le había defraudado. Sus palabras concretas fueron: “esperaba más de él, ya no para ganar títulos, sino para que al menos sacara el 100% de sus jugadores”. No es un cualquiera este colega. Es uno de esos pirados del basket que, a sus 26 años, lo sigue demostrando cada fin de semana sobre los lustrosos parqués de la Liga Autonómica.
“Esperaba más de él, ya no para ganar títulos,
sino para que al menos sacará el 100% de sus jugadores”
Tres días más tarde el entrenador italiano contestaba a mi compañero y a muchos otros como él que han hecho reflexiones similares: “hace falta tiempo. Venga aquí Pepu, Phil Jackson o mi mujer”. De lo más graciosete que le oído al míster. Especialmente por su mujer, la cual no conozco, pero seguro será una muy respetable señora y resultaría curioso verla marcando la próxima defensa en un tiempo muerto. Supuesto que he imaginado sin whiskey de por medio.
“Hace falta tiempo.
Venga aquí Pepu, Phil Jackson
o mi mujer”
El caso es que estoy de acuerdo con ambas declaraciones. Con la primera porque Messina no ha conseguido sacar lo mejor de sus jugadores de manera continuada desde que llegó en verano de 2009. Lo logró al comienzo de la pasada temporada con 11 victorias seguidas. También en los cuartos de Euroliga en los que perdieron muy dignamente contra el Barça por 3-1. No más.
El recuerdo exitoso más reciente del míster se encuentra en el CSKA Moscow. Probablemente el rodillo más consistente que se ha podido ver en Europa en el último lustro. Su Madrid nunca se ha parecido a ese rodillo. Repito de nuevo que no tanto en los resultados, sino en aquella intensidad que practicaban delante y detrás. Arriba y abajo.
Y estoy de acuerdo con la segunda porque también es cierto que en Rusia tenía otros jugadores. No sé si mejores (para mí sí) pero al menos sí más hechos. Para hacer a los actuales se necesita tiempo. Razón tiene en decir que venga quien venga lo va necesitar. El potencial del equipo y la inexperiencia de los que deben ser el núcleo duro del mismo es evidente a partes iguales.
No es recomendable hacer pronósticos en el deporte porque a veces el escupitajo te cae encima. Pero corriendo tal riesgo, yo dejaría a Pepu en Badalona, a Phil en California y a la mujer de Messina como una desconocida cuyo marido puede ganar si continúan teniendo paciencia con él. --->

No hay comentarios:
Publicar un comentario